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La Teoría Comunista De Marx

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Como siempre, si encuentras un error gramatical o en la traducción te agradeceríamos tu ayuda en corregirlo para mejorar nuestro trabajo. Puedes conseguir el artículo original en Ingles aquí.

Traducido por L Boogie y Parce

Las siguientes entradas representan una parte de un proyecto mayor sobre la teoría comunista y organización revolucionaria que se inició el verano pasado. Es un proyecto en curso que no sólo fue diseñado para proporcionar un esquema de referencia para nuestra propia agrupación. En términos más amplios, está destinado a ser una contribución a las discusiones en curso y debates sobre la teoría y práctica comunista, que, en nuestro momento histórico, no puede y no será el producto de cualquier grupo individual.

La totalidad del proyecto está dividida en tres partes principales 1) Una síntesis parcial de Marx 2) Una crítica de la historia de la organización revolucionaria 3) Pensamientos provisionales sobre la necesidad de organización hoy en día. Estamos actualmente en el proceso de escribir el borrador de la segunda parte, pero queríamos empezar a publicar la primera parte ahora, que será serializado durante los próximos meses.

El borrador sobre Marx no pretende ser un folleto introductorio popular. En cambio, está destinado para un público con un conocimiento básico de Marx. En nuestra propia práctica lo usamos como un complemento a los grupos de estudio y discusión en curso sobre Marx, así como la teoría revolucionaria en general.

Es importante decir algo acerca del concepto de comunismo que destaca esta serie. Nosotros entendemos comunismo en el sentido que Marx escribió en La Ideología Alemana:

Para nosotros, el comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente.

Este pasaje contiene todo un mundo de pensamiento y experiencia histórica que debe ser desenredado y recompuesto de nuevo. Sin embargo, lo que es importante acerca de la obra de Marx, incluyendo, crucialmente, El Capital, es que lo coloca la viviente actividad humana en el centro del concepto de comunismo. Comunismo es la lucha necesaria y permanente de la humanidad para lograr libertad – para liberarse de su propia existencia enajenada.

Hay un gran número de pensadores y tendencias políticas que han tomado el manto y han influido el desarrollo de nuestro propio pensamiento. Sin embargo, no reclamamos ninguna adherencia específica a ellos. Mientras que pueden haber hecho contribuciones importantes, no somos obligados por sus limitaciones que surgieron de sus experiencias históricas particulares. En cambio, necesitamos una  nueva síntesis que surge de las realidades sociales de hoy.

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La historia de organización comunista no puede ser separada de la historia del marxismo como una crítica de su propia historia. Dado que la crisis de la izquierda revolucionaria es, en parte, una crisis de la teoría revolucionaria nos debemos, hasta un cierto punto, empezar de nuevo volviendo a Marx. La historia de la teoría revolucionaria en sí está marcada por tales retornos en que los revolucionarios intentaron de entender su sociedad estudiando las ideas y luchas del pasado. Esto ha sido una parte fundamental y necesaria de la teoría y la práctica comunista históricamente.

Dado que hoy nos enfrentamos de nuevo a un impasse definido por una falta del conocimiento categórico y análisis nos debemos luchar de nuevo para encontrar un terreno sobre el cual pararnos. Sólo con claridad podemos llegar a una fundación más sólida para el trabajo revolucionario.

El entendimiento de la organización revolucionaria debe tener sus raíces en un enfoque categórico y es por esta razón que intentamos a sintetizar unas de las premisas fundamentales del pensamiento de Marx. El objetivo en este caso es un poco limitado. En el momento no tenemos el espacio ni el tiempo para repasar la suma del pensamiento de Marx. Esto incluye su crítica de la totalidad de la sociedad capitalista, incluyendo los volúmenes críticos dos y tres de El Capital. En cambio, esperamos concentrar en el esquema básico de su punto de vista sobre la humanidad y sus relaciones en la sociedad capitalista.

Lo que sigue es una presentación un poco abstracto. Está destinado a funcionar como una fundación para el desarrollo posterior de la teoría, investigación, estrategia y tácticas. El logro del conocimiento categórico y metodología es absolutamente necesario para evitar los perspectivos empíricos, pragmáticos y economicistas que ronda la izquierda Estadounidense – síntomas de su propio decaimiento. Lo que sigue está destinado proporcionar la base para la investigación concreta de lo actual real, y moviendo sociedad. Sin categorías y metodología claras, estrategia y tácticas se vuelven cada vez más desligadas de nada concreto, y por lo tanto reificadas en su abstracción.

El Trabajo y La Auto-Actividad

Ya que los seres humanos están en el centro de la obra de Marx debemos empezar allí. De un punto de vista Marx considera a la humanidad en su esencia, o, para decirlo en otra manera, lo que es común a la humanidad a través del tiempo y el lugar. De otro punto de vista Marx considera los seres humanos en su existencia actual en momentos históricos particulares.

Marx distingue la esencia humana en términos de trabajo. “El trabajo,” escribe él en El Capital, “es una condición de vida del hombre, y condición independiente de todas las formas de sociedad, una necesidad perenne y natural que media el metabolismo entre el hombre y la naturaleza, y por consiguiente la vida humana misma” (10**). El trabajo es clave para su entendimiento de los seres humanos. Sin embargo, lo que entiende Marx por trabajo no es evidente dadas las condiciones de trabajo en la sociedad capitalista. Por consiguiente el concepto de Marx necesita un poco de interpretación.

¿Qué es El Trabajo?

La idea que el trabajo “media el metabolismo entre el hombre y la naturaleza, y por consiguiente la vida humana misma” es presentado por Marx en Los Manuscritos Económicos y filosóficos de 1844. En el ensayo, El Trabajo Enajenado, escribe Marx que la humanidad es “parte de la naturaleza” y sólo puede ser entendido como en “proceso continuo” con ella. Al mismo tiempo, argumenta Marx, los seres humanos están separados del mundo físico, o la naturaleza. Como dice él, la humanidad no es “inmediatamente uno con su actividad vital” en el mundo físico, pero, en cambio “tiene actividad vital consciente” dentro de este mundo. Marx usa este concepto de metabolismo para entender la esencia humana como la relación dialéctica entre su continuo corporal  con, y conocimiento del mundo físico. Usando el concepto de metabolismo, sugiere Marx el dinamismo involucrado en el mantenimiento o reproducción de vida. Para Marx en su esencia la vida humana está caracterizada por un proceso energético de creación. Es una síntesis de sustancia por lo tanto el alquímico transformación del mundo físico a una nueva sustancia.

Marx llama trabajo el proceso de creación, transformación y síntesis. Cómo el trabajo media el metabolismo entre los seres humanos y el mundo físico nos da una mayor comprensión de su concepto. En El Trabajo Enajenado, escribe Marx:

Pues, en primer término, el trabajo, la actividad vital, la vida productiva misma, aparece ante el hombre sólo como un medio para la satisfacción de una necesidad, de la necesidad de mantener la existencia física. La vida productiva es, sin embargo, la vida genérica. Es la vida que crea vida. En la forma de la actividad vital reside el carácter dado de una especie, su carácter genérico, y la actividad libre, consciente, es el carácter genérico del hombre. La vida misma aparece sólo como medio de vida.

La existencia humana se depende de la satisfacción de necesidades en una base diaria. En la sociedad de clases las necesidades humanas están reducidas a una mera supervivencia que el trabajo debe satisfacer. Sin embargo, argumenta Marx, en esencia el trabajo es más que lo “aparece” y, de un punto de vista de esencia, en cambio debe ser visto como “actividad libre, consciente.”

Para Marx el trabajo debe ser definido más ampliamente como “actividad.” La actividad de producir los medios para satisfacer necesidades es el trabajo, pero el trabajo no es sólo lo que hace la gente en un empleo. Es la gama entera de necesidades y “actividad vital” – todo que constituye un ser humano – y la satisfacción de necesidades a través de actividad es una interacción en curso entre el trabajo y el mundo físico. Actividad es un proceso de satisfacer necesidades – ambos físico y como objetos de la imaginación y el deseo. Por consiguiente, Marx tiene algo más en mente que la mera “trabajo,” tal como existe en la sociedad capitalista.

La clave para la comprensión de Marx del trabajo es que es “libre consciente actividad.” Por esta idea no se refiere que el mundo físico es simplemente un objeto que el trabajo actúa sobre. Implícito en la comprensión de Marx es que la humanidad es dialécticamente constituida por la realidad material y su propia subjetividad que surge de y altera esta realidad. Entonces, el mundo físico es el medio de vida para el trabajo en que el trabajo sólo se manifiesta por actuar sobre ese mundo. Como dice él en El Trabajo Enajenado, el mundo “aparece como su obra y realidad.” Marx subraya, por tanto, el carácter auto-reflexivo del trabajo, o su auto-actividad. Más tarde discutiremos cómo esta auto-actividad aparece históricamente como una forma específica de la sociedad.

Por el momento, es importante enfocar en el camino completamente nuevo que descubrió Marx con su concepto de trabajo. Escribe él, “El objeto del trabajo es por eso la objetivación de la vida genérica del hombre, pues éste se desdobla no sólo intelectualmente, como en la conciencia, sino activa y realmente, y se contempla a sí mismo en un mundo creado por él.” (El Trabajo Enajenado) Si el mundo físico es el medio por el cual se realiza el trabajo y está dentro de este mundo que contempla y actúa la humanidad, luego el mundo físico es un objeto por trabajo humano a través de que se materializa, o “se objetiva” en el mundo. En otras palabras, la sustancia, o el contenido, de las necesidades humanas se produce y reproduce como formas particulares de estas necesidades.

No es correcto decir que para Marx el mundo es simplemente sujeto a cambios. En cambio el mundo es una extensión de la actividad humana y, en un sentido, se convierte a su “cuerpo.” El mundo físico, como un objeto, se convierte a una parte internalizada de la actividad humana, cuyo contenido como necesidades se externaliza como formas de existencia. Como auto-actividad, el trabajo es actividad humana actuando sobre sí mismo “en un mundo creado por él.” En su relación metabólica con la naturaleza los seres humanos objetivan a sí mismos, creando un segundo mundo de relaciones sociales. A través de este proceso constante la humanidad crea y transforma a sí mismo como “la vida que crea vida.”

Para Marx, entonces, la humanidad es un objeto para sí mismo y, críticamente, un fin en sí mismo. Ya que la auto-actividad es auto-determinada, en su esencia el trabajo humano es universal. Es universal en dos maneras interrelacionadas. Primero, la totalidad del mundo físico puede ser un objeto para el trabajo e internalizado como parte de la actividad humana. Segundo, la humanidad produce más allá de las necesidades de una subsistencia física mínima y, con la capacidad de controlar la forma de su actividad, reproduce a sí mismo en un número ilimitado de formas. Por consiguiente, considerado como una totalidad, esta producción universal, o auto-actividad, da lugar a potencialmente infinitas formas de trabajo. Los seres humanos no son criaturas finitas, realizando sólo un número limitado de necesidades en un número limitado de formas. La humanidad no puede ser considerada una sustancia dada en una determinación dada. Al final, su contenido sólo puede ser entendido como la calidad de auto-creación, más bien que una cantidad finita de atributos inmutables. Como Marx dice en El Trabajo Enajenado, la humanidad “se relaciona consigo mismo como el género actual, viviente, porque se relaciona consigo mismo como un ser universal y por eso libre.” (El Trabajo Enajenado)

Para Marx, la libertad es un proceso continuo de objetivación en el cual no hay obstáculos entre la intención consciente y sus resultados. La creación humana es libre cuando su contenido – sus necesidades – se realiza a sí mismo en las formas de su propia elección como un fin en sí mismo. En la opinión de Marx, para decirlo en una manera más abstracta, la libertad es un proceso de auto-actividad en unidad inmediata con sí mismo. La auto-actividad en su estado ideal, desenfrenada por cualquier forma que no corresponde a su esencia, es el estado de libertad. El criterio de libertad para humanidad debe ser, Marx deduce en El Trabajo Enajenado, que “El hombre hace de su actividad vital misma objeto de su voluntad y de su conciencia. Tiene actividad vital consciente…es su propia vida objeto para él, porque es un ser genérico. Sólo por ello es su actividad libre.” (El Trabajo Enajenado) Sólo entonces corresponde la esencia a la existencia.

Una Ruptura Radical

La ruptura radical filosófica de Marx se resume en El Tesis sobre Feuerbach.  Allí él identificó el materialismo y el idealismo como dos tendencias generales en la filosofía occidental. El problema con la tradición materialista, argumenta Marx, “es que sólo concibe las cosas, la realidad, la sensoriedad, bajo la forma de objeto o de contemplación, pero no como actividad sensorial humana, no como práctica, no de un modo subjetivo.” En particular, Marx tenía en mente aquí los pensadores materialistas del Siglo de las Luces. Estos filósofos vieron el mundo como externo, algo que sólo debe ser observado y analizado. Sin embargo, ellos despejaron el camino para la idea que la sociedad fue un desarrollo de la historia y por lo tanto sujeto a cambios. Pensaban que la sociedad humana fue determinada por leyes naturales, más bien que un orden divino, y al entender estas leyes la sociedad podría ser alterado.

La otra tradición general que Marx identificó fue el idealismo, por la tradición de Kant, la cual enfocaba en cómo la mente da forma al mundo, en lugar de lo contrario. La figura más importante que Marx consideró fue Hegel. Hegel enfocaba en un sujeto auto-trascendente en lo cual el pensamiento existe y se determine sobre y contra el mundo objetivo. Al hacerlo, él reafirmó una dualidad de la historia del idealismo entre los seres humanos y la naturaleza, el sujeto y el objeto. Si bien reafirmó Hegel el concepto del sujeto auto-determinado, Marx argumentó que este “lado activo fuese desarrollado por el idealismo, por oposición al materialismo, pero sólo de un modo abstracto”, independiente de sus condiciones objetivas, y por eso “no conoce la actividad real, sensorial, como tal.” (El Tesis sobre Feuerbach)

Para Marx el problema de ambos materialismo e idealismo actuales fue que eran de naturaleza especulativa. Si la realidad determina subjetividad como dice materialismo o, como dice idealismo, subjetividad determina la realidad, Marx argumentó que ambos métodos terminan en el mismo lugar: una vista unidimensional de los seres humanos. Contra estos métodos, Marx avanzó la idea que el objeto y el sujeto no son separados, sino que forman una unidad. Su método se resume en una crítica extendida de Feuerbach en La Ideología Alemana:

Es cierto que Feuerbach les lleva a los materialistas “puros” la gran ventaja de que estima que también el hombre es un “objeto sensorio”; pero, aun aparte de que sólo lo ve como “objeto sensorio” y no como “actividad sensoria”, manteniéndose también en esto dentro de la teoría, sin concebir los hombres dentro de su conexión social dada, bajo las condiciones de vida existentes que han hecho de ellos lo que son, no llega nunca, por ello mismo, hasta el hombre realmente existente, hasta el hombre activo, sino que se detiene en el concepto abstracto “el hombre”…No consigue nunca, por tanto, concebir el mundo sensorial como la actividad sensoria y viva total de los individuos que lo forman.

La humanidad, según Marx, es “objeto sensorio” y también “actividad sensoria.” Otra vez encontramos la dialéctica de auto-actividad en la cual los seres son ambos el objeto y el sujeto. Por consiguiente, como Marx escribe en otro lugar, “objetos sensorios” no son “realmente distintos de los objetos conceptuales.” En cambio es necesario “[concebir] la propia actividad humana como una actividad objetiva.” (El Tesis)  Los seres humanos crean el mundo objetivo y, en cambio, se determinan por este mundo. Donde Marx planteó una unidad de intención consciente y la realidad material, ambos materialismo e idealismo los separaron. Como resultado, últimamente la humanidad tuvo que acomodarse a un mundo predeterminado y dado, externo a sí mismo.

La alternativa propuesta por Marx tiene implicaciones metodológicas importantes. Porque la filosofía actual concibió el mundo como externo a la humanidad, como algo que la enfrentaba como una realidad preexistente, la humanidad sólo puede existir como una idea desconectada del mundo. Al establecer una relación interna entre la idea de humanidad y los seres humanos “realmente existente”, Marx enfatiza una dialéctica de esencia y existencia, el abstracto y el concreto, el contenido y la forma. En El Tesis, Marx argumenta, “la esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo.” Él contrasta esta idea contra la de toda filosofía previa, en la cual “la esencia humana sólo puede concebirse como ‘género’, como una generalidad interna, muda, que se limita a unir naturalmente los muchos individuos.” Los seres humanos se crean a sí mismos y su mundo, no son dados.

Como vimos en El Trabajo Enajenado el carácter del producto del trabajo – los objetos que producen los seres humanos – expresa la esencia de la relación del trabajo a sí mismo – los seres humanos relacionando a ellos mismos. El producto del trabajo es la forma materializada de esta esencia. Lo que produce la actividad es una expresión de la forma de esta actividad, y lo que produce la actividad también lo hace de sí mismo. El carácter del producto del trabajo corresponde a la forma del trabajo que lo produjo. Como veremos, en la sociedad capitalista la relación de la capitalista al trabajador y la separación del trabajo de los medios de trabajo son la forma de la relación de trabajo a sí mismo.

Por el momento, lo que es importante es el punto metodológico de Marx sobre la relación entre el sujeto y el objeto. La objetividad del trabajo viviente significa que la actividad crea sus propias formas de existencia. La actividad entonces se media a sí misma en el mundo. Desde este punto de vista, no es posible concebir la forma externa al sujeto. Inmediatamente la esencia llega a ser como existencia y por tanto el contenido de actividad es actual solamente en su forma. Así el trabajo se relaciona a sí mismo en una forma inmanente. Sus formas son inherentes e intrínsecas a su contenido. Al contrario, el método dualista lleva a uno considerar los dos lados en simple oposición, con sólo una relación externo a uno al otro.

Marx subsumió la crítica materialista e idealista en una nueva síntesis. En esta síntesis el sujeto y el objeto ya no se plantean uno contra el otro, sino que forman una relación interna en la cual cada uno es constitutivo del otro. Al hacerlo así, Marx preservó el concepto idealista de un infinitamente y universalmente sujeto auto-determinado, también el concepto materialista que la subjetividad es determinada objetivamente, subsumiendo los dos en una nueva unidad. Para Marx, el pensamiento y la realidad ya no son separados, sino que existen como una unidad de actividad y pensamiento, la cual Marx llama la actividad “práctico-crítica.” (El Tesis)

Por lo tanto, Marx logra una ruptura epistemológica y decisiva con toda la filosofía anterior. El conocimiento, él contiende, no emerge independientemente de la realidad, o como observación de los objetos externos o sólo del mente. Más bien, como él escribe en El Tesis, el conocimiento es “un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento.” Como afirma el concepto “la actividad práctico-crítica,” pensar no puede ser “aislado” de la actividad sensual, o la práctica. Las categorías de pensar se explican por el movimiento objetivo de actividad. Teoría sólo puede ser realizado en “la práctica humana y en la comprensión de esa práctica.”

Marx disputa la idea que había una separación o dualidad natural entre el pensamiento y el mundo. Tal división sólo apareció surgir de la naturaleza como había pensado toda filosofía anterior. En cambio, él argumentó, esta separación se explica como una condición histórica, como una consecuencia de la sociedad de clases. Nos volvemos a continuación cómo Marx llegó a esta conclusión.

“Documento Organizativo”, Capítulo 1: Una síntesis parcial de Marx, Sección 2: La Historia y Las Formas Sociales de Existencia (próximo)

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